Interés General

Un cachorro de Victoria fue operado con éxito tras detectarle un parásito que destruyó uno de sus riñones

El animal, adoptado por una familia de Rosario, comenzó a presentar sangre en la orina a los tres meses y medio de vida. Una ecografía permitió detectar la presencia de Dioctophyma renale, un parásito poco frecuente que obligó a extirparle el riñón derecho. El caso despertó el interés de especialistas debido a la corta edad del cachorro.

Un diagnóstico inesperado

Un cachorro rescatado en Victoria y posteriormente adoptado por una familia de la ciudad de Rosario debió ser sometido a una cirugía de alta complejidad luego de que se detectara la presencia de Dioctophyma renale, conocido como el “gusano gigante del riñón”.

Según explicó el médico veterinario Dr. Ernesto Sobrero durante una entrevista radial, el animal había sido entregado en adopción con aproximadamente dos meses de edad. Poco tiempo después, cuando tenía alrededor de tres meses y medio, comenzó a presentar hematuria (sangre en la orina), motivo por el cual fue atendido por profesionales veterinarios en Rosario.

Los estudios ecográficos revelaron la presencia de un parásito alojado en el riñón derecho, órgano que ya se encontraba gravemente comprometido.

La cirugía permitió salvar la vida del cachorro

Ante el avanzado deterioro del riñón y el elevado costo del procedimiento quirúrgico, los propietarios solicitaron ayuda a las proteccionistas de Victoria que habían gestionado la adopción.

A partir de esa colaboración, el cachorro, llamado Toby, fue intervenido quirúrgicamente. La operación consistió en la extirpación completa del riñón afectado (nefrectomía), ya que el órgano se encontraba destruido por el parásito.

El veterinario confirmó que la cirugía fue exitosa y que, de evolucionar favorablemente, el animal regresará junto a su familia en Rosario tras completar el período de recuperación.

Cómo se detecta el parásito

Sobrero explicó que el principal signo clínico suele ser la presencia de sangre en la orina.

Aunque existen análisis que permiten detectar huevos del parásito en la orina, en este caso no fue posible debido a que el cachorro presentaba un único ejemplar macho, por lo que no existía reproducción.

La ecografía resultó determinante para el diagnóstico, ya que permitió visualizar la estructura compatible con el parásito dentro del riñón.

Un caso que sorprende a especialistas

El profesional señaló que este caso presenta una particularidad poco habitual.

La bibliografía científica indica que Dioctophyma renale alcanza su estado adulto entre los cinco y seis meses después de la infección. Sin embargo, Toby, con apenas tres meses y medio de vida, ya presentaba un ejemplar adulto que había destruido completamente el riñón.

Ante esta situación, Sobrero consultó con una magíster en Parasitología de la Facultad de Ciencias Veterinarias, quien confirmó que actualmente se estudian casos similares en cachorros muy jóvenes para determinar si existen nuevas vías de transmisión aún no completamente comprendidas.

Cómo se transmite

Tradicionalmente, este parásito se asocia al consumo de pescado crudo, ranas u otros hospedadores intermediarios.

No obstante, el veterinario indicó que investigaciones recientes analizan la posibilidad de otros mecanismos de transmisión, especialmente debido a la aparición de casos en animales de muy corta edad.

El parásito presenta una marcada preferencia por alojarse en el riñón derecho, aunque también puede localizarse en el izquierdo o permanecer libre dentro de la cavidad abdominal.

También puede afectar al ser humano

Durante la entrevista, Sobrero recordó que Dioctophyma renale constituye una zoonosis, es decir, una enfermedad que puede transmitirse a las personas, aunque aclaró que los casos humanos son poco frecuentes.

Un llamado a la observación y al cuidado responsable

El veterinario destacó la importancia de prestar atención a cualquier episodio de sangre en la orina de perros y consultar rápidamente con un profesional.

También aclaró que los antiparasitarios convencionales no resultan eficaces contra este tipo de parásito y que, en la mayoría de los casos, el tratamiento requiere cirugía.

Finalmente, defendió el trabajo de las proteccionistas de Victoria, quienes colaboraron para hacer posible la intervención, y explicó que este tipo de afecciones son extremadamente infrecuentes y no forman parte de los controles habituales que se realizan antes de una adopción.

Con un solo riñón funcional, Toby deberá mantener controles veterinarios periódicos y una alimentación específica para preservar la función renal durante el resto de su vida.

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