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Agricultura familiar en Entre Ríos: advierten sobre el recorte de programas y la falta de asistencia estatal

El ingeniero agrónomo Pablo Benetti describió una situación crítica para los pequeños productores del centro-norte entrerriano. Señaló la reducción de programas de acompañamiento, la falta de asistencia técnica y las dificultades que enfrentan las familias rurales para sostener la producción y comercializar sus productos.

Preocupación por la situación de los pequeños productores

El ingeniero agrónomo Pablo Benetti se refirió a la situación de la agricultura familiar en el centro-norte de Entre Ríos, particularmente en los departamentos La Paz, Feliciano, Federal y Federación. Durante una entrevista en el programa Burro de Arranque, planteó su preocupación por la falta de acompañamiento estatal y las dificultades que atraviesan los pequeños productores de la región.

Benetti, quien trabaja junto a la Federación Nacional Campesina (FNC), sostuvo que desde el 10 de diciembre de 2023 se produjo una reducción y eliminación de distintos programas, proyectos e instituciones que brindaban asistencia al sector.

Entre las medidas mencionadas, señaló la eliminación del Instituto Nacional de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena y la disminución de los equipos técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), situación que, según explicó, afectó el funcionamiento de las agencias de extensión rural.

También hizo referencia a programas como Cambio Rural y al programa Giser, impulsado en su momento por la provincia, cuya recuperación se había intentado en 2022, aunque finalmente no llegó a ejecutarse.

Huertas comunitarias afectadas por la falta de recursos

Durante la entrevista, Benetti explicó que la Federación Nacional Campesina contaba con cinco huertas comunitarias en producción, sostenidas mediante el trabajo de integrantes de la organización.

Según detalló, los participantes recibían un aporte de $78.000 destinado a la compra de semillas, insumos y otros elementos necesarios para mantener la actividad productiva. Sin embargo, indicó que ese monto no había registrado aumentos desde diciembre de 2023 y que el programa fue eliminado tres meses antes de la entrevista.

El ingeniero agrónomo también señaló que la falta de acompañamiento técnico durante aproximadamente dos años dificultó la continuidad de varias huertas.

La situación se agrava, explicó, por las distancias que deben recorrer los productores. Algunas unidades productivas se encuentran a entre 30 y 40 kilómetros de La Paz, y sus responsables no siempre cuentan con medios de transporte para trasladar las verduras hasta esa ciudad o hasta San Gustavo, localidades donde podían comercializar sus productos.

A estas dificultades se suman los problemas para adquirir semillas e insumos. Benetti recordó que, cuando trabajaba en el área de Agricultura Familiar, los técnicos acompañaban a los productores, acercaban semillas y colaboraban con el traslado de la producción para su venta.

El impacto en las mujeres rurales

Otro de los aspectos abordados fue la situación de las mujeres rurales, muchas de las cuales encontraban en las huertas una alternativa para generar ingresos y contribuir al sostenimiento de sus familias.

Benetti señaló que, ante la falta de oportunidades laborales en el campo, la producción de alimentos representaba una herramienta para que estas mujeres pudieran desarrollar una actividad económica sin abandonar sus lugares de residencia.

Con la pérdida de esa fuente de ingresos, muchas deben buscar otras alternativas laborales. El entrevistado mencionó que algunas mujeres tienen conocimientos para conducir tractores, andar a caballo y trabajar con hacienda, aunque sostuvo que las dificultades para acceder a empleos rurales persisten.

En ese sentido, atribuyó parte de esas limitaciones a la presencia de prácticas machistas en el ámbito laboral rural, que dificultan la contratación de mujeres para determinadas tareas.

Entre las alternativas que encuentran para subsistir, mencionó el traslado a las ciudades, el trabajo doméstico y el cuidado de personas mayores.

El cierre de ferias y espacios de comercialización

La comercialización también representa un problema para los pequeños productores. Benetti recordó que las familias trasladaban sus productos a mercados populares y ferias, donde podían vender directamente lo que producían.

Como ejemplo, mencionó la feria zonal de La Paz, un espacio que funcionaba los sábados y permitía comercializar verduras, artesanías y productos panificados.

Según relató, esa feria dejó de funcionar hace aproximadamente tres años por una decisión del gobierno local, lo que afectó no solo a integrantes de la Federación Nacional Campesina, sino también a otros productores y emprendedores de la zona.

El entrevistado sostuvo que situaciones similares se registraron en otras localidades entrerrianas, con la pérdida de espacios que facilitaban la venta directa y la generación de ingresos para las familias.

Un escenario de dificultades para la agricultura familiar

A lo largo de la entrevista, Pablo Benetti describió un escenario marcado por la reducción de programas de asistencia, la falta de acompañamiento técnico y las dificultades para sostener tanto la producción como su comercialización.

Sus declaraciones pusieron el foco en las consecuencias que estas condiciones tienen sobre las huertas comunitarias, las mujeres rurales y los pequeños productores que dependen de estas actividades para generar ingresos.

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